El escritor

Click en la imagen para ir página del concurso.

El concurso nacional de poesía Joven Rafaél Cadenas. Fue el primer concurso literario en el que participé, inclinado más al campo de la poesía, uno con el que en esas fechas no me llevaba muy bien, pero que he mejorado por suerte gracias al Taller de poesía brindado por el profesor Williams Hernández. En mi suerte de participar le comenté a varios amigos para que me dieran su opinión de lo que fue casi mi primer poema extenso, que se los dejaré más adelante. Ahora bien, no tuve la suerte, el conocimiento, la habilidad para ganar, ni siquiera para quedar entre los 10 primeros, lo que para ser sincero equivalió a un duro golpe para mi mal herido ego. Llegué a creer que no era realmente bueno en lo que hacía... Escribir... Y viendo ahora lo pulcro de mi redacción a comparación a aquellas fechas, tal vez tenga algo de cierto, pero supe levantarme de ese tropiezo, porque de no hacerlo, ¿dónde habría quedado mi fortaleza y talento? Agradezco el concurso, donde me entregaron un apreciado certificado de participación que aún conservo, tanto en digital como es físico, porque sinceramente no me cansaré de verlo, el primer tropiezo de este intento de escritor y de poeta, pero que tal vez no sea el último, pero es la motivación para seguir mejorando, ahora sin más que decir, les dejo el poema con el que pretendí participar y que pueden encontrar en mi poemario.


Caminar en la playa.

Hermosa mañana, me levanto de la cama, 
Salgo a la playa a ver el océano, 
Es inmenso, es perfecto, hermoso cuando lo observo, 
Hasta donde alcanza mi vista, se mezcla con el cielo. 
Compiten por mi atención, cielo y océano, 
Les pido, no discutan por mi simple y vacía mirada, 
Ya que al voltear, una figura que nada iguala mi mirada atrapa, 
Es una mujer que camina como modelo por la arena de la playa. 
Para la suerte del océano, con las olas tocas sus pies, 
Para la suerte del cielo, ella con su mirada lo ve, 
Para mi mala suerte, ella no sabe que existo, 
Para mi suerte, al menos la puedo ver. 
En ella puedo percibir algo que parece siempre esconder, 
Creo que es una inseguridad que su alma agobia día y noche sin querer, 
Mi pregunta es; ¿cómo ser tan hermoso se puede sentir inseguro? 
Si con su sonrisa aliviaría el destino del mundo. 
Ella sigue caminando, yo la sigo observando, 
El océano la sigue tocando, el cielo ella sigue mirando, 
Mientras más la veo mejor la conozco, 
Aunque ella no se percate de mi rostro. 
La duda azota mi cabeza con gran fuerza, 
¿Qué pensará ella al caminar? 
Ya sé que la ronda la inseguridad, 
Quisiera ser como un tiburón y atacar. 
Pero sólo verla por ahora me bastará, 
Se nota en su caminar que no le importa nada más 
Ni cielo, ni océano, ni arena, ni este que le observa, 
Pero agradezco verla caminar, esto para mí fue especial.

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